Moléculas antibacteriales en veneno de serpiente cascabel

Los académicos investigadores de IKIAM, Saulo da Silva y Rafael de Almeida, han publicado un nuevo artículo científico indexado en la Web of Science sobre sus investigaciones relacionadas a los venenos de serpientes. 

El artículo “CoaTx-II, a new dimeric Lys49 phospholipase A2 from Crotalus oreganus abyssus snake venom with bactericidal potential: Insights into its structure and biological roles” fue publicado en el periódico Toxicon (v. 120, 147-158, 2016), el principal periódico internacional de estudio de venenos y que pertenece a la Sociedad Internacional de Toxicologia.

El artículo fue producido por ocho investigadores, varios de ellos ligados a la RIEVSE, Red Internacional de Estudios de Venenos de Serpientes Ecuatorianas, que nació del Centro de Investigación de Excelencia de IKIAM. Rafael habló sobre la investigación y su aplicación.

¿Cuál fue la investigación que realizaron?

De manera general, nuestro grupo de investigaciones en IKIAM busca aislar y caracterizar moléculas (principalmente proteínas) presentes en los venenos de serpientes. Esos venenos en realidad pueden ser considerados grandes librerías de moléculas biológicamente  activas, que han evolucionado a lo largo de los años para actuar específicamente en varios  blancos fisiológicos de la presa y causar, por ejemplo, hemorragia, inflamaciones, parálisis y muchos otros efectos. Por esa actuación fisiológica muy específica es que sabemos que podemos cambiar la estructura de esas moléculas de los venenos en otras moléculas que serían útiles para el desarrollo de varias medicinas. Específicamente en este último estudio, se buscó aislar una proteína llamada fosfolipasa A2 Lys49 presente en el  veneno de la serpiente Crotalus oreganus abyssus. Esta es una especie de cascabel norteamericana de la que casi no existe bibliografía, ni estudios sobre el potencial tóxico y ni terapéutico de sus moléculas.

¿Y qué lograron determinar?

La fosfolipasa A2 Lys49 que aislamos posee efectos tóxicos severos y causa daños a los músculos, causa hemorragia e inflamación; esos efectos tóxicos son dañinos para las presas o víctimas de accidentes con esa serpiente. Pero podemos utilizar procesos químicos y bioquímicos para sacar la toxicidad y producir una aplicabilidad terapéutica para esas moléculas originalmente tóxicas. Particularmente para esa fosfolipasa A2 que aislamos buscamos, y verificamos (in vitro) que esta proteína tiene la propiedad de inducir la muerte de células bacterianas resistentes a antibióticos como las que causan infecciones hospitalarias.

Eso quiere decir que se podrían desarrollar nuevos antibióticos y medicinas a partir de ella…

Por supuesto, se puede direccionar el desarrollo de una nueva droga antibacteriana, pero no solo eso, pues cuando se estudia esa clase de proteína, también se puede ayudar el estudio del desarrollo de nuevos antivenenosos, o sea, productos que ayudan a neutralizar la toxicidad del veneno de esa especie de serpiente. Así que, en resumen, como investigadores podemos contribuir en la búsqueda de nuevas estrategias innovadoras para el tratamiento de infecciones bacterianas, principalmente las causadas por bacterias que son resistentes a los antibióticos más potentes, como también desarrollar nuevas alternativas de sustancia para neutralizar efectos de los accidentes ofídicos.

¿Y cuál sería la aplicación de esta investigación a futuro?

Nosotros estamos buscando optimizar las metodologías para caracterizar a los efectos tóxicos del veneno y también mejorar los procesos de aislamiento  de ese tipo de proteína. Esperamos, en un futuro pronto, conseguir sacar toda la toxicidad de esa fosfolipasa A2 y producir un biblioteca de péptidos basados en su secuencia de aminoácidos. Las proteínas son hechas de aminoácidos, y  conocer la secuencia de los aminoácidos de la proteína, es un importante aspecto para el desarrollo de nuevas medicinas. IKIAM está adquiriendo un espectrómetro de masas, que es un equipo muy importante para definir la secuencia de aminoácidos de una proteína, y pronto esperamos conocer cuál es la región de esa fosfolipasa A2 que pueda mediar el efecto terapéutico. A partir de estos resultados, podrían desarrollarse fármacos que puedan matar a las células bacterianas sin ser tóxicos para los humanos. Estamos en el camino de una posible innovación. No hay innovación sin la ciencia básica. 

Tena, 28 de septiembre de 2016